RIOT EN DEMANDA POR DISCRIMINACIÓN DE GÉNERO

Jvana/ noviembre 9, 2018/ eSports, feminismo, PC/ 0 comments

Ayer, dos trabajadoras (una de ellas aún dentro de la empresa) de Riot Games interpusieron una demanda laboral en contra del famoso editor de League of Legends. En ella, se le acusa de un grave problema de discriminación de género y de promover un ambiente de “los hombres primero”. Esta demanda ocurre después de una investigación realizada en Kotaku respecto de la cultura sexista al interior de Riot Games.

La demanda sostiene que al igual que a muchas otras empleadas de Riot Games, a las demandantes se les ha negado un pago igual al de los hombres, y que sus carreras se han visto restringidas por el hecho de ser mujeres. Es más, las demandantes han visto también sus condiciones de trabajo afectarse de manera negativa debido al continuo acoso sexual que sufren, y el sesgo sexista persistente en el ambiente de trabajo dentro de Riot Games. Así, esta empresa ha violado el Acta de Pago Igualitario de California, y la ley en contra de la discriminación basada en el género en el trabajo, según afirma la demanda.

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Negron dice en la disputa, tal cual lo afirmó a Kotaku, que tan pronto fue contratada, su gerente renunció y ella comenzó a hacerse cargo de las tareas de éste sin un pago acorde a sus nuevas responsabilidades o cambios a su puesto. Aunque pidió a sus superiores cambiar su título a gerente de manera oficial, nunca se le entrevistó para el cargo, sino que, en cambio, tres hombres fueron contratados en distintas ocasiones en lugar de considerarla. Después, cuando el tercer gerente se fue, a Negron se le ofrecieron nuevamente las tareas, pero no así el puesto o el pago correspondientes.

La demanda incluye detalles previamente desconocidos, como la afirmación de Negron acerca del conteo que realizó a lo largo de un mes, en el que afirma que sus colegas masculinos en Riot utilizaron la palabra “dick” (verga) más de 500 veces. La demanda apunta también que el tercer jefe de Negron le dijo que “la diversidad no debería ser un punto central en el diseño de los productos de Riot Games, ya que la cultura del gaming es el último refugio seguro que queda para los hombres adolescentes blancos.”

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La empleada McCracken, quien es la segunda demandante en este proceso, afirma que ha trabajado en Riot desde el año 2013, y ha observado discriminación con base en su sexo/género. Manifestó que se le han negado aumentos, que ha sido castigada por hombres de posición superior, y se le ha negado un pago justo, como resultado de una tendencia de discriminación hacia las mujeres.

Según señala la demanda, su primer supervisor “no contrataba mujeres en los puestos de mayor importancia”. La reclamación dice también que aquel supervisor dijo a McCracken que se sentiría “raro teniendo un hombre” como asistente. Al expresarle a su supervisor que quería un puesto mejor, él respondió de forma negativa. Cuando McCracken se quejó ante Recursos Humanos de esa respuesta y la discriminación de género que sufrió en Riot, éstos no mantuvieron la información resguardada de forma confidencial y la entregaron a su supervisor.

McCracken obtuvo una nueva posición en 2015 como administradora de oficina, misma que le llevó a trabajar con los tres empleados principales de Riot, el Director de Operaciones Scott Gelb, el Director Ejecutivo Nicolo Laurent y el Presidente Dylan Jadeja. Un año más tarde, McCracken recibió un video de dos de sus compañeros, incluído Gelb, “en un club nocturno de Shanghai, en compañía de mujeres con poca ropa”.

Posteriormente, luego de hacer un sutil chiste al respecto a algunos compañeros, McCracken fue confrontada por Gelb, y se le solicitó “limpiar” los rumores respecto de él en su ausencia (en parte motivado porque el reporte de Kotaku estaba próximo a publicarse). McCracken insinuó que fue parcialmente responsabilizada por filtrar los eventos de Shanghai en su trabajo, después de lo cual ella, que estaba cerca de ser promovida, fue impedida a asistir a reuniones con los mayores líderes, y algunos de sus proyectos fueron eliminados. McCracken fue simplemente movida a otro edificio, lejos de su equipo.

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Las demandantes están pidiendo una compensación por la brecha salarial que sufrieron, por daños y otras penalizaciones, y la cantidad exacta solicitada se determinará en el juicio. También píden que la corte certifique esta demanda como demanda laboral.

El reporte de Kotaku de agosto, describe en detalle la cultura de sexismo al interior de Riot Games en un reportaje de investigación que recoge experiencias de 28 empleadas y ex empleadas, la mayoría de las cuales describe el ambiente de trabajo en Riot como sexista. Una de ellas, Jessica Negron, es una de las demandantes de éste caso.

El reportaje de Kotaku reveló que la denominada en Riot como “bro culture” inspira, y en algunos casos llega a recompensar, los comportamientos que ponen en desventaja a las mujeres. La compañía, de 2,500 empleados, compuestos en un 80% por hombres, rechaza con regularidad a candidatas por no adherirse a la imagen de “jugadores de corazón” que la empresa dice mantener.

“Dentro de la cultura del sexismo en Riot Games”

Las mujeres entrevistadas dijeron también que la actitud obsesiva de Riot con la “cultura de la adaptación” refuerza un sistema que contrata y promueve personalidades supuestamente masculinas y agresivas, al mismo tiempo que afecta y pone en desventaja a empleadas. Cuando algunas de las fuentes remarcaron los comportamientos sexistas de sus colegas, sus quejas se hicieron a un lado o fueron usadas en detrimento de sus carreras profesionales.

Posterior al reportaje de Kotaaku, Riot posteó una disculpa en su blog dirigida a empleadas y ex empladas, donde prometió cambios profundos en los hábitos de la compañía. Un mes más tarde, en septiembre, Riot continuó dando empleo a varios de los perpetradores clave involucrados en conductas de abuso, incluído Scott Gelb, quien está acusado de haber tocado los genitales de sus colegas; otro hombre acusado de bloquear el avance profesional de varias de sus colegas y abusar vergbalmente de ellas, y otro más al que se acusa de haber tenido un largo historial de comentarios con carga sexual o insinuaciones inapropiadas a sus colegas. Riot ha traído a la mesa también a Seyfarth Shaw, un bufete de abogados que se ha especializado en minar uniones de trabajadores.

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Sin embargo, Riot ha despedido a varias de las personas acusadas de facilitar comportamientos tóxicos, de acuerdo a declaraciones de varios empleados y ex empleados.

Las demandantes de este caso afirman que quieren que Riot detenga sus prácticas de pagar a los hombres más que a las mujeres por el mismo trabajo, de promover a los hombres para puestos superiores con mayor frecuencia que a las mujeres, y degradar a mujeres con un pago inferior para trabajos donde están más calificadas que algunos hombres mejor pagados.

La demanda dice que quiere también prevenir que Riot “inicie, apoye o mantenga un ambiente de trabajo que exponga a sus empleadas a discriminación, acoso o represalias basadas en su género o sexo.” Riot Games no respondió a Kotaku inmediatamente, sin embargo, afirmó:

“Aunque no revelaremos detalles de la litigación en curso, podemos decir que tomamos cada una de las acusaciones muy en serio, y las investigaremos a fondo. Permanecemos comprometidos con una profunda y comprensiva evolución de nuestros actos para asegurar que Riot sea un lugar próspero para todos. “

Deseamos con fuerza que sea verdad.