Alemania valora prohibir las cajas de recompensa.

Angela Merkel, canciller de Alemania jugando Farm Simulator durante la pasada Gamescom.

Con miras de tomar una decisión en marzo, la Comisión de Protección a la juventud del gobierno alemán anunció que se encuentra estudiando las cajas de recompensa, o loot boxes, y considerando la posibilidad de prohibirlas.
Todo esto se ha investigado después de un estudio realizado en la Universidad de Hamburgo, mismo que se refiere a que cada vez más juegos tienen integrados en su sistema elementos semejantes a los sistemas de apuestas. En el estudio, se investigó el rendimiento comercial y los modelos de negocio dentro de la industria del videojuego. Se concluyó que es un pequeño porcentaje de jugadores los que aportan la mayor parte de los ingresos, comportamiento que se considera característico en los mercados de apuestas.

Por todo lo anterior, Wolfgang Kreißig, presidente de la Comisión de Protección a la Juventud, explica que es posible que estas cajas se opongan a la legislación vigente para la protección de menores de edad. En Europa, la atracción que estos objetos de juego está generando dentro de la política es muy importante, pues ya cuenta con investigaciones abiertas en los Países Bajos y Bélgica. También, en algunos informes hechos en Reino Unido, se implica que este tipo de transacciones podrían estar convirtiendo las apuestas y los micropagos en cada vez más indistinguibles.

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¿Por qué nos importa esto si no somo alemanes?

Porque sentaría un precedente internacional que puede afectarnos a largo plazo. Ya otros países como China y Corea del Sur han introducido los videojuegos a su vida política e incluso ha servido como plataforma electoral en aquellos países, en nuestro continente Estados Unidos, al ser el mercado más importante, tiene también su propia polémica involucrando la legislación y prohibición de las loot boxes.

Por extensión, esto nos va a alcanzar tarde o temprano, prueba de ello es que no ha sido una sola la iniciativa del gobierno mexicano para querer empezar a regular el contenido de los videojuegos que se comercializan en nuestro territorio, en el momento en el que se den cuenta realmente de la cantidad de dinero que esta industria deja y todos los millones que generan las micro-transacciones, no dudamos que quieran también llevarse una jugosa rebanada de pastel con el pretexto de ver por la “integridad de la juventud” sin analizar ni comprender estas dinámicas como se debe.